17 d’octubre de 2007

Buda

"En cierta ocasión, les llegó por diversas fuentes y canales una noticia, un rumor, una leyenda: un hombre al que llamaban Gotama, el Sublime, el Buda, había superado en sí mismo el sufrimiento del mundo, deteniendo la Rueda de las reencarnaciones. Y ahora recorría el país enseñando, rodeado de jóvenes, sin bienes de ningún tipo, sin patria ni mujer, envuelto en el manto amarillo de los ascetas, pero con la frente serena: un Bienaventurado. (pg.23)

(...) lo reconocieron exclusivamente por la perfección de su serenidad y la paz que emanaba de su figura, en la que era imposible descubrir asomo de búsqueda, voluntad, afán imitativo o esfuerzo: sólo paz y luminosidad.. (pg. 45) "

"Siddhartha". Hermann Hesse.